martes, 15 de septiembre de 2015

Imágenes memorables

Nuestra memoria es frágil. Al ver una película podemos olvidar los diálogos más importantes, algunos detalles de la historia, incluso podemos confundir el orden de los acontecimientos. Sin embargo, algunas imágenes jamás se nos olvidarán.

Lo menos que le podemos pedirle a una película es que nos deje imágenes memorables. Podemos estar ante una obra con un guion deficiente, malas actuaciones o problemas técnicos, pero si al menos vemos una secuencia con imágenes memorables podríamos decir que no hemos perdido del todo nuestro tiempo.

En muchas películas encontraremos fotogramas representativos que nos impactarán de tal forma que los espectadores las recordaremos por toda nuestra vida con mucha estima y hasta con nostalgia.
Obviamente, no siempre esas imágenes se fijan en la memoria recurriendo únicamente al impacto visual de una buena fotografía, sino también con la ayuda de los efectos de sonido, la música, la iluminación o algún diálogo inteligente.

Por ejemplo, la famosa escena de los heridos en la batalla de Atlanta en Lo que el viento se llevó (1939). La cámara alejándose acompañada de la música dramática nos va mostrando poco a poco un horrible y gigantesco escenario de dolor.



En las obras maestras siempre vamos a encontrar imágenes memorables. De las películas dirigidas por Godard podríamos mencionar a Anna Karina sosteniendo unas tijeras frente a la cámara en Pierrot le fou (1965), a Jean Paul Belmondo corriendo herido en la secuencia final de Al final de la escapada (1960) y por supuesto, a Brigitte Bardot desnuda haciéndo preguntas sobre su cuerpo a su esposo mientras la imagen cambia de rojo a azul en El desprecio (1963).



Con los hermanos Coen las imágenes memorables son innumerables. La escena final de A serious Man, Tommy Lee Jones contando su sueño en el final de No country for old men, John Goodman corriendo entre las llamas en Barton Fink (1991) o la aparición de Jesus Quintana en El gran Lebowski, entre muchas otras.



Pero también existen películas terribles que al menos lograron construir imágenes poderosas. Es el caso de Simple Men (1992), dirigida por Hal Hartley. Una mala película de las muchas que se hicieron en el cine independiente de los años 90. Las actuaciones son demasiado teatrales, la fotografía mediocre y el guion está repleto de acartonadas reflexiones sobre la vida. Sin embargo, hay una gran escena de baile que es un homenaje a Band apart (pero también es una escena funcional porque ayuda al desarrollo de la historia). Es lo único rescatable del filme.



Si existiera un tribunal cinematográfico quemaríamos la película (y al propio Hartley por sus diálogos pretenciosos), pero salvaríamos solo esta secuencia.

Y ahora veamos algo más comercial. ¿Por qué el Spiderman de Sam Raimi es superior al de Marc Webb? Sí, eso mismo, por las imágenes. El odiado Peter Parker de Tobey Maguire ha legado a la cultura popular el beso en la lluvia con Kirsten Dunst, la secuencia del aprendizaje de sus superpoderes y la escena en la que detiene el tren para salvar a los pasajeros. Todas ellas quedarán para siempre en la memoria de la gente.



Del otro Spiderman (el de Webb) solo queda la escena de la muerte de Gwen Stacy, que extrañamente no es lo suficientemente impactante. Y su kiss scene es sosa si la comparas con la de Raimi.



Finalmente, mencionaremos a Whiplash (2014), una película formidable y muy sensorial. Las escenas con imágenes memorables abundan en esta segunda obra de Damien Chazelle, pero quiero resaltar la toma en que J. K. Simmons mira al protagonista en la escena final: un primer primerísimo plano de sus ojos.

Esta imagen que vemos por apenas unos segundos es la resolución de la historia, se consuma la reconciliación entre el maestro y el alumno en la sonrisa de complicidad que esboza J. K. Simmons. Solo vemos sus ojos, pero por el movimiento de las cejas y los músculos de la cara sabemos que sonríe. Basta con eso para crear un momento de mucha fuerza, un sutil éxtasis de su amor por la música.



Así es cómo se logra una imagen memorable.

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